Me escriben bastante personas que ya han buscado “coach” en Google y se han encontrado con cien perfiles distintos, todos hablando de “transformación” y “resultados”, y no saben por dónde tirar. Es normal: el coaching no es una profesión regulada como la psicología, así que cualquiera puede llamarse coach al día siguiente de hacer un curso de fin de semana. Eso no significa que no haya buenos profesionales —los hay, y muchos—, pero sí significa que tienes que saber qué preguntar antes de sentarte con alguien.
¿Por qué el coaching no está regulado y qué implica para ti?
A diferencia de la psicología, que exige colegiación y una carrera universitaria concreta, “coach” no es un título protegido en España. Puedes formarte en escuelas serias, con supervisión y código ético, o puedes autoproclamarte coach sin ninguna formación. La consecuencia práctica es que la responsabilidad de comprobar quién tienes delante recae en ti, no en un colegio profesional que filtre antes. No es motivo de alarma, es motivo de hacer las preguntas correctas.
¿Qué preguntar antes de la primera sesión?
Estas son las preguntas que yo le haría a cualquier coach si fuera clienta, y las que respondo sin problema cuando alguien me las hace a mí:
- ¿Dónde te has formado y con quién? No hace falta un máster de cinco años, pero sí una formación estructurada, con horas reales y, si puede ser, con alguna certificación reconocida en el sector (ICF u otras escuelas serias).
- ¿Cuántos años llevas trabajando con personas? La experiencia importa, y mucho, en cómo se sostiene una sesión cuando algo se complica. Yo llevo 16 años acompañando a personas y equipos, y eso se nota en cómo manejo lo que surge en consulta, no solo en la teoría.
- ¿Tienes supervisión o formación continua? Un coach serio sigue formándose y, muchas veces, tiene a su vez a alguien que supervisa su trabajo. Si te dice que ya lo sabe todo, desconfía.
- ¿Qué pasa si lo que necesito no es coaching? Esta es la pregunta que más me gusta que me hagan, porque la respuesta te dice todo sobre la honestidad de quien tienes delante. Un coach de confianza sabe reconocer cuándo lo que necesitas es otra cosa y te lo dice sin rodeos, aunque eso signifique perder un cliente.
- ¿Cómo trabajas la confidencialidad? Lo que se habla en sesión se queda en sesión. Si trabajas con una empresa y hay coaching de equipo, tiene que quedar claro desde el principio qué se comparte con la dirección y qué no.
¿Qué señales indican que un coach es transparente?
Para mí la señal más clara es que alguien te diga, desde el principio y sin que se lo preguntes, cuáles son los límites de su trabajo. Yo lo digo siempre y lo tengo escrito en mi propia web: no soy psicóloga colegiada, no diagnostico ni trato trastornos mentales, y si en algún momento veo que necesitas otro tipo de ayuda, te lo digo yo la primera. Eso no es un aviso legal de relleno, es el tipo de transparencia que cualquier coach serio debería darte sin que tengas que arrancársela.
Otras señales de fiar: te explican cómo trabajan antes de cobrarte nada, no te prometen resultados garantizados en un número fijo de sesiones, y responden con normalidad si les preguntas por su formación o su experiencia.
¿Cuáles son las señales de alarma?
Al revés, desconfía si un coach te promete resultados concretos (“en tres sesiones dejas de tener ansiedad”), si evita hablar de formación o experiencia, si insinúa que puede sustituir a un tratamiento médico o psicológico, o si te presiona para contratar un paquete largo antes incluso de conocer tu situación. El coaching serio no funciona con urgencia ni con promesas cerradas.
Aviso importante
Este contenido es divulgativo y parte de mi trabajo como neurocoach. No soy psicóloga colegiada y no diagnostico ni trato trastornos mentales: el acompañamiento que hago no es un acto sanitario y no sustituye a un tratamiento médico o psicológico. Si lo que sientes es intenso, dura en el tiempo o te impide hacer vida normal, lo que necesitas es un profesional de la salud mental. Decirlo forma parte de acompañar bien.
¿Y si quieres saber cómo trabajo yo?
Si después de leer esto te queda claro qué preguntar, el siguiente paso natural es ver cómo aplico yo estos criterios en mi propio trabajo: en mi página de neurocoaching explico las técnicas que uso, con quién trabajo y qué diferencia hay entre lo que hago y la psicología. Ahí puedes hacerte tu propia idea antes de escribirme.