Poner límites no va de ser borde: es dejar de aceptar cosas que no quieres para que nadie se enfade. Casi nunca es falta de carácter, sino una idea aprendida de que decir que no sale caro. Raquel Durán, neurocoach emocional en Coín (Málaga), trabaja el patrón y la culpa que llega después.
Poner límites no va de ser borde. Va de dejar de aceptar cosas que no quieres para que nadie se enfade.
Y casi nunca es falta de carácter. Es que aprendiste que si decías que no pasaba algo: se enfadaban, dejaban de quererte, o te tocaba cargar con la culpa el resto de la semana.
Así que decir que sí salía más barato. El problema es que el precio se paga después, y se paga en agotamiento.
Quizá te suene
Cómo se nota que te faltan límites
Dices que sí y cuelgas el teléfono enfadada contigo.
Te cuesta pedir ayuda pero nunca dices que no a quien te la pide.
Acabas cargando con lo que nadie quiere hacer, en casa o en el trabajo.
Das explicaciones larguísimas para justificar cualquier negativa.
Si alguien se molesta contigo, no se te va del cuerpo en días.
Sabes lo que necesitas, pero lo pones siempre el último.
Si te ves en varias, no es que seas demasiado buena persona. Es un patrón, y los patrones se trabajan.
De dónde viene
De dónde viene la dificultad para poner límites
Sobre todo si de pequeña te premiaban por ser buena, por no dar guerra o por cuidar de los demás. Ahí se aprende una idea muy concreta: que tu sitio se gana estando disponible.
Y esa idea no se queda en la infancia. Se muda contigo a la pareja, al trabajo y a la familia, y sigue decidiendo por ti treinta años después.
Por eso no basta con proponerse decir que no. Hay que mirar qué hay debajo, porque mientras la creencia siga en pie, el «no» se cae a la primera.

En las sesiones
Qué se trabaja en las sesiones
01
Ver dónde se te escapan los límites, que no es en todas partes por igual.
02
Distinguir lo que de verdad no quieres de lo que crees que deberías querer.
03
Trabajar la culpa que aparece después de decir que no, que es la parte más dura.
04
Formas concretas de decirlo: cortas y sin justificarte.
05
Practicar primero en lo pequeño, donde equivocarse cuesta poco.
06
Sostenerlo cuando el entorno se resista, porque al principio se resiste.
Un no dicho a tiempo evita muchos síes que se pagan durante meses.
Este contenido es divulgativo y parte de mi trabajo como neurocoach. No soy psicóloga colegiada y no diagnostico ni trato trastornos mentales: el acompañamiento que hago no es un acto sanitario y no sustituye a un tratamiento médico o psicológico. Y si en algún momento veo que lo que hay detrás necesita a un psicólogo o a un psiquiatra, te lo digo y te oriento. Ahí soy honesta.
Dónde nos vemos
En Coín, en tu zona o desde tu casa
La consulta está en Coín, en la Avenida Juan Carlos I, dentro de la clínica Fisiodynamics. Es un sitio tranquilo y con aparcamiento fácil, que para algo tan personal como esto importa más de lo que parece.
Buena parte de las personas que acompaño vienen del Valle del Guadalhorce y de la comarca: Alhaurín el Grande, Cártama, Pizarra, Álora, Monda, Guaro y Tolox. También viene gente desde Málaga capital, Alhaurín de la Torre, Mijas y Marbella.
Y si vives lejos o prefieres hacerlo desde tu casa, trabajamos por videollamada. Ahora mismo acompaño a personas de Londres, Madrid y Tenerife, todas online.
Raquel Durán · Neurocoach emocional
Av. Juan Carlos I, 65 · 29100 Coín, Málaga
Presencial, por videollamada y por teléfono
Dudas frecuentes
Preguntas que me hacen mucho
¿Poner límites no es ser egoísta?
Es lo primero que me dicen casi todas. No lo es: un límite dice hasta dónde llegas tú, no lo que vale el otro. Lo que suele ser egoísta es esperar que alguien esté disponible siempre.
¿Y si la otra persona se enfada?
Puede pasar, sobre todo al principio, porque estás cambiando una regla que llevaba años funcionando. Parte del trabajo es sostener eso sin salir corriendo a arreglarlo.
Me pasa solo con mi familia, ¿es normal?
Muy normal. Con la familia es donde más cuesta, porque los papeles se repartieron hace mucho y nadie los ha revisado desde entonces.
¿Cuánto se tarda?
Depende de cada persona. Decir que no en lo pequeño suele notarse pronto; que deje de doler la culpa lleva más tiempo.
¿Se puede hacer online?
Sí, las sesiones se pueden hacer online. Presencial en Coín, por videollamada o por teléfono.
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