Que un adolescente deje de contar lo que le pasa no es rechazo hacia ti: a esa edad toca separarse para construir identidad propia. El problema es cuando esa separación se vuelve un muro. Raquel Durán, neurocoach emocional en Coín (Málaga), fue maestra dieciséis años y trabaja con adolescentes y familias.
Un día se le cierra la puerta de la habitación y ya no vuelve a abrirse igual.
Contesta con monosílabos, se enfada por cosas que no entiendes, y cuando preguntas lo vive como un interrogatorio. Tú lo intentas, él o ella se cierra más, y cada conversación acaba peor que la anterior.
Fui maestra durante dieciséis años. He visto a muchísimos adolescentes desde dentro del aula y a muchísimos padres agotados por fuera. Y casi siempre pasa lo mismo: los dos quieren lo mismo y ninguno sabe cómo decirlo.
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Cómo se nota en casa
Preguntas qué tal el día y responde «bien» y se va.
Cualquier norma acaba en discusión y portazo.
Se pasa el día en la habitación y con el móvil.
Ha bajado en los estudios y dice que le da igual.
Sabes que algo le pasa pero no consigues que te lo cuente.
Te habla mal y luego se arrepiente, o eso te parece.
Nada de esto significa que lo estéis haciendo mal. La adolescencia es así de incómoda, y se puede atravesar mejor.
Qué pasa por dentro
Por qué se cierra un hijo adolescente
A esa edad toca separarse de los padres para construir una identidad propia. Es sano, aunque duela, y el portazo forma parte del proceso.
El problema no es que se separe. Es cuando esa separación se convierte en un muro: entonces deja de contar lo que le pasa justo en la etapa en la que más le ayudaría contarlo.
Y por debajo suele haber cosas concretas: la autoestima por los suelos, miedo a no encajar, algo del instituto que no cuenta en casa, o la sensación de no dar la talla en nada.

Cómo trabajo
Cómo trabajo con el adolescente y con los padres
01
Primero hablo con vosotros, para entender qué está pasando y desde cuándo.
02
Después una sesión a solas con él o ella, sin interrogatorio y sin que sienta que viene a que le arreglen.
03
Trabajamos autoestima, gestión de lo que siente y cómo decir las cosas sin que acabe en bronca.
04
Con vosotros: cómo poner límites sin que sea una guerra y cómo abrir conversación sin que se cierre.
05
Si hace falta, técnicas de estudio, que muchas veces es lo que hay detrás del «paso de todo».
06
Se cierra cuando ya no me necesitáis.
Casi ningún adolescente viene convencido el primer día. Suele cambiar bastante rápido.
Este contenido es divulgativo y parte de mi trabajo como neurocoach. No soy psicóloga colegiada y no diagnostico ni trato trastornos mentales: el acompañamiento que hago no es un acto sanitario y no sustituye a un tratamiento médico o psicológico. Y si en algún momento veo que lo que hay detrás necesita a un psicólogo o a un psiquiatra, os lo digo y os oriento. Ahí soy honesta.
Dónde nos vemos
En Coín, en tu zona o desde tu casa
La consulta está en Coín, en la Avenida Juan Carlos I, dentro de la clínica Fisiodynamics. Es un sitio tranquilo y con aparcamiento fácil, que para algo tan personal como esto importa más de lo que parece.
Buena parte de las personas que acompaño vienen del Valle del Guadalhorce y de la comarca: Alhaurín el Grande, Cártama, Pizarra, Álora, Monda, Guaro y Tolox. También viene gente desde Málaga capital, Alhaurín de la Torre, Mijas y Marbella, que están a menos de una hora.
Y si vives lejos, tienes horarios imposibles o prefieres hacerlo desde tu casa, trabajamos por videollamada. Funciona igual de bien: se habla igual, se trabaja igual y te ahorras el desplazamiento.
Raquel Durán · Neurocoach emocional
Av. Juan Carlos I, 65 · 29100 Coín, Málaga
Presencial, por videollamada y por teléfono
Dudas frecuentes
Preguntas que me hacen los padres
¿Y si no quiere venir?
Es lo más habitual. Se empieza hablando con vosotros y se plantea la primera sesión sin presión. Casi ninguno viene convencido, y suele cambiar bastante rápido cuando ve que no viene a que le echen la bronca.
¿Me vas a contar lo que hable contigo?
No, lo que tu hijo hable conmigo es confidencial. Lo que se habla en sesión es suyo, y esa confianza es justo lo que hace que se abra. Otra cosa es que os oriente sobre cómo acompañarle, que sí lo hago.
¿A partir de qué edad trabajas?
Con adolescentes y también con niños. Con los más pequeños suele hacerse más trabajo con los padres.
¿Sirve si el problema es el instituto?
Sí, el acompañamiento sirve también cuando el problema está en el instituto, Trabajo técnicas de estudio, la gestión de los nervios ante los exámenes y también situaciones de acoso entre compañeros.
¿Se puede hacer online?
Sí, las sesiones se pueden hacer online, y con adolescentes la videollamada suele funcionar muy bien. También presencial en Coín o por teléfono.
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