Persona de pie frente a un paisaje abierto

Raquel Durán · Coín, Málaga

Gestionar lo que sientes no es dejar de sentirlo

Es dejar de ir a remolque. Herramientas concretas para el momento en que te desborda.

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Gestionar las emociones no es controlarlas ni dejar de sentirlas: es poder identificar lo que te pasa, permitirlo y saber qué hacer con ello. Suele fallar en uno de esos tres puntos, y cada uno se trabaja distinto. Raquel Durán, neurocoach emocional en Coín (Málaga).

Gestionar las emociones no es controlarlas, ni mucho menos dejar de sentirlas. Es dejar de ir a remolque.

Es poder notar lo que te está pasando, entender de dónde viene y decidir qué haces con ello, en vez de que decida por ti.

Casi nadie nos enseñó a hacerlo. Nos enseñaron a portarnos bien, que no es lo mismo. A no molestar, a no montar escenas, a estar bien delante de los demás. Eso no es gestión emocional: es contención, y la contención tiene fecha de caducidad.

Por dónde empezar

Las tres cosas que suelen fallar

En consulta, la dificultad casi siempre está en uno de estos tres puntos. Saber en cuál estás cambia el trabajo entero:

No identificar. Sabes que estás mal pero no sabrías decir si es rabia, miedo, tristeza o cansancio. Todo se mezcla en un nudo.

No permitir. Sí sabes lo que sientes, pero te dices que no deberías sentirlo, así que lo tapas. Y lo tapado no se va: espera.

No saber qué hacer. Lo identificas, lo permites, y aun así te desborda, porque no tienes recursos para acompañarlo.

Cada uno se trabaja distinto. Por eso lo primero es ver en cuál estás, y no dar por hecho que es el tercero.

Por qué pasa

Lo que se tapa no desaparece

Una emoción que no se atiende no se disuelve: se guarda. Y lo guardado sale por donde puede, casi nunca por donde debería. Sale en forma de tensión en el cuerpo, de insomnio, de contestar mal por una tontería o de llorar por algo que no venía a cuento.

Esa desproporción es la pista más clara: cuando la reacción no encaja con lo que ha pasado, casi nunca va de lo que ha pasado. Va de lo anterior.

Hay además una parte física que se ignora mucho. Con el cuerpo en alerta no se puede pensar bien, porque los recursos están puestos en otra cosa. Por eso «cálmate y razona» no funciona: hay que bajar primero la activación del cuerpo y razonar después, en ese orden.

Las emociones no aparecen en consulta. Aparecen un martes a las ocho de la tarde. Por eso hay que salir con herramientas.

En las sesiones

Qué herramientas se usan

01

Respiración y regulación, para bajar la activación del cuerpo antes de intentar pensar.

02

Identificación y nombre: ponerle palabras exactas a lo que sientes ya cambia cómo lo vives.

03

Trabajo sobre el patrón: qué situaciones lo disparan y qué respuesta automática se activa.

04

Meditación y atención plena, para parar el ruido mental y los pensamientos en bucle.

05

Herramientas para el momento, no solo para la sesión.

06

Trabajo sobre los límites, porque buena parte del desbordamiento viene de no ponerlos.

Cómo funciona

Qué pasa en la primera sesión

Miramos qué te está desbordando y en cuál de los tres puntos estás atascada. Eso ya ordena bastante, porque muchas personas llegan pensando que les pasa algo raro y lo que hay es un mecanismo bastante común.

No hace falta que sepas nombrar lo que sientes. Si supieras nombrarlo, ya tendrías medio problema resuelto.

Lo que sí procuro es que salgas con algo en la mano: una herramienta concreta para el próximo momento en el que te desborde, que es lo que de verdad hace falta.

A partir de ahí trabajamos con la frecuencia que necesites. No hay paquetes cerrados ni permanencia.

Expectativas honestas

Qué se puede esperar

No vas a dejar de sentir, y no querrías. El objetivo no es una vida plana: es que lo que sientes deje de decidir por ti.

Lo primero que suele notarse es que baja la intensidad de las reacciones. Después, que se acorta el tiempo de recuperación: sigues teniendo un mal rato, pero dura una tarde en vez de tres días.

Es una habilidad, no un rasgo de carácter. Lleva práctica, como cualquier habilidad, y se aprende también de adulta.

Este contenido es divulgativo y parte de mi trabajo como neurocoach. No soy psicóloga colegiada y no diagnostico ni trato trastornos mentales: el acompañamiento que hago no es un acto sanitario y no sustituye a un tratamiento médico o psicológico. Y si en algún momento veo que lo que hay detrás necesita a un psicólogo o a un psiquiatra, te lo digo y te oriento. Ahí soy honesta.

Y si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño, no esperes a una sesión: llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida, que es gratuita y está disponible las 24 horas, o al 112.

Dónde nos vemos

En Coín, en tu zona o desde tu casa

La consulta está en Coín, en la Avenida Juan Carlos I, dentro de la clínica Fisiodynamics. Es un sitio tranquilo y con aparcamiento fácil, que para algo tan personal como esto importa más de lo que parece.

Buena parte de las personas que acompaño vienen del Valle del Guadalhorce y de la comarca: Alhaurín el Grande, Cártama, Pizarra, Álora, Monda, Guaro y Tolox. También viene gente desde Málaga capital, Alhaurín de la Torre, Mijas y Marbella, que están a menos de una hora.

Y si vives lejos, tienes horarios imposibles o prefieres hacerlo desde tu casa, trabajamos por videollamada. Funciona igual de bien: se habla igual, se trabaja igual y te ahorras el desplazamiento.

Raquel Durán · Neurocoach emocional
Av. Juan Carlos I, 65 · 29100 Coín, Málaga
Presencial, por videollamada y por teléfono

Dudas frecuentes

Preguntas que me hacen mucho

¿Gestionar emociones es no sentirlas?

Al contrario. Quien no las siente no las está gestionando, las está tapando, y eso suele salir por otro sitio más adelante. Gestionar es sentir y además saber qué hacer con lo que sientes.

¿Se puede aprender de adulto?

Sí, la gestión emocional se puede aprender de adulto, Es una habilidad, no un rasgo de carácter. Lleva práctica, como cualquier habilidad, pero se aprende.

¿Sirve para el estrés del trabajo?

Es uno de los motivos de consulta más frecuentes. Se trabaja la regulación, los límites y los patrones que hacen que no puedas soltar al salir de la oficina.

¿Y para ayudar a mis hijos?

Sí, aprender a gestionar tus emociones ayuda también a tus hijos, y es una de las peticiones más habituales de madres y padres. Se puede trabajar contigo para que puedas acompañarles, y también directamente con el menor en la línea de coaching escolar.

¿Cuánto dura una sesión?

Entre 60 y 75 minutos, según lo que necesite la sesión habitualmente. Presencial en Coín, por videollamada o por teléfono.

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